EL PODER DE LOS PADRES
Hoy en día en una sociedad tan ajetreada, en la que hay que hacer varias cosas a la vez, los padres con el fin de que sus hijos estén en un espacio seguro, pero, para que no los interrumpan con sus actividades diarias ya sean personales o de trabajo, brindan a sus hijos entretenimiento por medio de pantallas, herramientas que desarrollan destrezas dependiendo del contenido; puede ser de aprendizaje, lógica, investigación o solo diversión. Pero, esto deja a un lado, lo que los niños necesitan en su infancia; crear lazos de amor, seguridad, confianza, conciencia emocional, conocer su propia cultura… y no solo desde sus padres sino desde actividades con primos, tíos, abuelos, entre otros parientes y amigos de las mismas edades, en espacios de interacción social que incentivan la creatividad y los valores como el trabajo en equipo, compañerismo, respeto, empatía, amistad, entre otros que marcan la identidad y personalidad propia de cada persona.
Además, a más tardar cuando se llega a la pre- adolescencia los hijos reciben un celular propio, ya que, se ha normalizado en la sociedad que este es una parte de la misma persona, en donde los jóvenes centran su desarrollo, debido a que, por medio de él prefieren contar su vida en redes sociales, consultar sus dudas a un algoritmo y basar su seguridad personal en la cantidad de likes o comentarios que reciben, incluso de personas que nunca han visto en su vida, lo que muchas veces deja vacíos emocionales al creer que su vida debe ser como las que ven en las pantallas.
Es cierto que la tecnología es un medio que brinda aspectos positivos a la vida, lo importante es que los padres sepan que esta no es una niñera, no es la compañía de sus hijos, sino que, ellos y el medio social es lo que realmente forma bases sólidas para una salud mental sana, por ello es trascendental que como todo tiene un horario en la vida, sepan que sus hijos necesitan su propio espacio con el fin de construyan juntos su autoestima, autoconfianza, es decir, su yo auténtico teniendo una conexión con su realidad.
Los algoritmos pueden dar información, divertir, aconsejar, pero jamás sustituyen el poder que tienen los padres con un abrazo, una mirada tierna o de orgullo, las cosquillas, una carcajada, una caricia…
Luz Yoana Garcés Castro
Docente de Preescolar